Bien trillado está el hecho de
que lo que importa es lo que somos por dentro, la belleza es banal, los
sentimientos son los que cuentan, gastar tiempo y dinero en la apariencia es
visto como cosa de tontos, para algunos pseudointelectuales con solo escuchar
la palabra moda ya sienten alergia, pues bien voy a dar mi punto de como la
apariencia puede hacer la diferencia.
Vamos a repasar unos principios
de física bien conocidos como son la velocidad de la luz y del sonido, la
primera registra mucho mayor rapidez que la segunda, ejemplo clásico: vemos
primero el rayo y después escuchamos el trueno, lo mismo sucede con nuestra
imagen personal, el cerebro primero procesa lo que ve el ojo y mucho después el
discurso que el oído escucha.
“Lo que eres habla tan alto que no puedo
escuchar lo que dices”. Ralph Waldo Emmerson.
Aunque seamos muy cultos y educados; el vestuario,
el corte de cabello, los accesorios, el lenguaje no verbal y gestualidad ganan
la carrera y por más que nos esforcemos en dar un discurso coherente y de
elevado contenido ya el cerebro tiene un juicio hecho con sentencia incluida.
¿Qué pasó en el sonado caso de
racismo en una pizzería de Costa del este? Particularmente pienso que se trató
de un asunto de imagen más que racismo, cuatro hombres jóvenes negros sin un
adulto como representante con el dresscode que ahora se le llama urbano, a esto
le sumamos gestualidad y lenguaje callejero, hasta yo que también soy negro dudaría
en dejarlos pasar, estoy seguro que los que ahora se rasgan las vestiduras si
esos mismos chicos se paran frente a su casa lo primero que hacen es marcar el
104 (emergencias policía nacional).
Podemos aprender de esto que la
imagen puede dar mucha más información que el color de piel, estoy seguro que
cuatro hombres negros vestidos de ropa casual o de trabajo en oficina habrían entrado
sin siquiera ser notados, esto lo he visto y vivido en sitios mucho más
elegantes que esa pizzería, el factor color piel sería irrelevante y no estaríamos
hablando de esto, aunque debo aclarar que no es que el racismo no exista, pero este hecho va más allá,
decir que solo es racismo si es superficial. Para terminar, como hombre negro y asesor de
imagen mi consejo es: preocúpate por tu educación, buenos modales, formación académica
sin olvidar tu imagen, eso no solo te abrirá las puertas de una pizzería, de
todos los lugares, metas y proyectos a los que te propongas entrar.